Publicidad:
Terra
La Coctelera

Proyecto de `` Mi libro de lectura´´

Este trimestre he leido el libro de : Campos de fresas, del autor Jordi Sierra i Fabra. Trata sobre una chica, que se va a una discoteca una noche y toma muchas drogas, y se queda en estado de coma. Este libro me ha gustado porque va de los temas que pasan en la vida real, y alerta a los jóvenes de lo que les puede suceder si toman droga.Es muy entretenido y interesante, porque te deja con ganas de saber lo que pasa después. Recomiendo este libro a la gente a la que le guste el tema de la droga y el suspense.Vale la pena leerlo, aunque sea tan largo.

Aquel hombre del bosque

Había una vez dos hermanas gemelas, cuyos nombres eran Vanesa y Verónica. Una de ellas, Verónica, estaba enferma, tenía los huesos muy débiles, sobre todo en la pierna derecha, que la tenía más débil que el resto del cuerpo. Un día, las hermanas iban al bosque juntas, donde jugaban de pequeñas, y de repente, sintieron que un hombre las perseguía y pensaban que quería hacerles daño. Ellas no supieron qué hacer, y no tuvieron más remedio que salir corriendo para evitar que las cogiese. Verónica no podía correr, debido a su enfermedad, pero no podía detenerse. Vanesa iba más adelantada qué ella, pero tampoco podía dejar atrás a su hermana, así que le intentó dar ánimos y le dijo:

—!Vamos Verónica, corre que nos alcanzará!—dijo Vanesa— esperando que su hermana corriera más.

—¡¡No puedo correr más!! —contestó Verónica.

Las chicas corrieron, pero Verónica quedó atrás. Aquel hombre ya había desaparecido, parece ser qué dejó de perseguirlas hace tiempo, pero ellas se dieron cuenta ahora. Entonces, Vanesa retrocedió para ver qué le había sucedido a su hermana.Ya qué estaba tendida en el suelo, seguramente se hubiera caído mientras corría. Se había doblado la pierna derecha, y no podía levantarse del suelo.

-Vamos intenta levantarte. Dijo Vanesa, pero no esperaba gran resultado.

—No, no puedo, ve a buscar ayuda. —contestó ella.

—No puedo dejarte aquí tirada, aquel hombre podría volver —Gritó Vanesa— pero ya sin esperanza, y con un gesto desilusión y angustia en su cara.

Intentó levantarse, pero no pudo. En un intento desesperado, Verónica se apoyó con todas sus fuerzas en sus dos piernas, pero no lo resistieron, y a causa de la debilidad de sus huesos, Verónica murió. Su hermana no supo que hacer, y la cogió en brazos y se la llevó a casa. Toda su familia fue a verla a su funeral, fue muy triste. Vanesa estaba muy mal, incluso se sentía culpable por haber forzado a su hermana.

Al cabo de una semana, mientras Vanesa hacía los deberes, le pareció oír un ruido en el salón, (ella estaba sola en casa), y bajó a ver que pasaba. Cuando bajó vio que no pasaba nada extraño, y se disponía a subir cuando de repente, notó como si llamaran a la puerta. Pensó que sería algún vecino, que vendría a pedirle algo, pero no fue así, no era ningún vecino. Creyó estar viendo a su hermana.

-¿Verónica? ¡No puede ser! Pero si tú estabas……Bueno…..Quizá fue culpa mía…...

Después de decir aquello, creyó oir una voz débil y apagada, que le pareció reconocer como la de Verónica.
No importa de quien fuera la culpa....Sintió decir. Ya que he conseguido volver para decirte que aquel hombre del bosque, no venía a hacernos daño, sino a devolvernos algo que nuestra madre le había dado cuando nacimos, algo como una cadena de oro a cada una donde tenía grabado un mensaje para nosotras.......´´—creyó escuchar—.

—¿Y cómo sabes todo eso? —preguntó Vanesa.

Otra vez sintió la voz:``Porque yo vengo del cielo, y desde allí se ve todo....´´. —Oyó— y convencida de que era Verónica, decidió hacer caso.

Al día siguiente, Vanesa fue al bosque a buscar aquel hombre del otro día, y preguntarle sobre las cadenas. Pasó media hora, pero al final lo encontró, estaba sentado en un banco.

—Vaya, hola Vanesa! —dijo el hombre.

—¿Cómo sabe mi nombre? —respondió Vanesa.

—Hace mucho tiempo, yo era el mejor amigo de tu madre, casi como un hermano para ella. Antes de que ella muriera, me dijo que cuando cumplierais 16 años, os diera estas cadenas como recuerdo de ella.

El hombre le entregó a Vanesa las dos cadenas, y se fue. Vanesa volvió a casa feliz por tener un recuerdo de su madre, aunque no pudiera darle a Verónica su cadena, la echaba mucho de menos. Y desde aquel momento vivió con su tía en otra ciudad lejos de allí.

Proyecto de ``un cuento fantástico´´ 2

Había una vez, dos hermanas gemelas, cuyos nombres eran, Vanesa y Verónica. Una de ellas, Verónica, estaba enferma, tenía los huesos muy débiles, sobretodo en la pierna derecha, que la tenía más débil que el resto del cuerpo. Un día, las hermanas iban al bosque juntas, donde jugaban de pequeñas, y de repente, sintieron que un hombre las perseguía, y que quería hacerles daño. Ellas no supieron que hacer, y no tuvieron mas remedio que salir corriendo para evitar que las cogiese. Verónica no podía correr, debido a su enfermedad, pero no podía detenerse. Vanesa iba más adelantada que ella, pero tampoco podía dejar atrás a su hermana, así que le intentó dar ánimos y le dijo:
-Vamos, Verónica corre que nos alcanzará! Dijo Vanesa, esperando que su hermana corriera más.
-No puedo correr más, mi pierna me lo impide. Contestó Verónica.
Las chicas corrieron, pero Verónica quedó atrás. Aquel hombre ya había desaparecido, parece ser que dejó de perseguirlas hace tiempo, pero ellas se dieron cuenta ahora. Entonces, Vanesa retrocedió para ver que le había sucedido a su hermana. Verónica estaba tendida en el suelo, seguramente se hubiera caído mientras corría. Se había doblado la pierna derecha, y no podía levantarse del suelo.
-Vamos intenta levantarte. Dijo Vanesa, pero no esperaba gran resultado.
-No, no puedo, déjame aquí. Contestó ella.
-No puedo dejarte aquí tirada, aquel hombre podría volver. Gritó Vanesa, pero ya sin esperanza, y con un gesto desilusión y angustia en su cara.
Intentó levantarse, pero no pudo. En un intento desesperado, Verónica se apoyó con todas sus fuerzas en sus dos piernas, pero no lo resistieron, y a causa de la debilidad de sus huesos, Verónica murió. Su hermana no supo que hacer, y la cogió en brazos y se la llevó a casa. Toda su familia fue a verla a su funeral, fue muy triste. Vanesa estaba fatal, incluso se sentía culpable por haber forzado a su hermana.
Al cabo de una semana, mientras Vanesa hacía los deberes, le pareció oír un ruido en el salón, (ella estaba sola en casa), y bajó a ver que pasaba. Cuando bajó vio que no pasaba nada extraño, y se disponía a subir cuando de repente llamaron a la puerta. Pensó que sería algún vecino, que vendría a pedirle algo, pero no fue así, no era ningún vecino, era su hermana.
-¿Verónica? No puede ser ! pero si tu estabas……Bueno…..Quizá fue culpa mía…..
- ``No importa de quien fuera la culpa.... Ya que he conseguido volver para decirte que aquel hombre del bosque, no venía a hacernos daño, sino a devolvernos algo que nuestra madre le había dado cuando nacimos, algo como una cadena de oro a cada una donde tenía grabado un mensaje para nosotras.......´´
-¿Y como sabes todo eso? Respondió Vanesa.
- ``Porque yo vengo del cielo, y desde allí se ve todo....´´. Murmuró Verónica para no asustar a su hermana.
Al día siguiente, Vanesa fue al bosque a buscar aquel hombre del otro día, y preguntarle sobre las cadenas. Pasó media hora, pero al final lo encontró, estaba sentado en un banco.
-Vaya, hola Vanesa ! Dijo el hombre
-¿Como sabe mi nombre? Respondió Vanesa.
-Hace mucho tiempo, yo era el mejor amigo de tu madre, casi como un hermano para ella. Antes de que ella muriera, me dijo que cuando cumplierais 16 años, os diera estas cadenas como recuerdo de ella.
El hombre le entregó a Vanesa las dos cadenas, y se fue. Vanesa volvió a casa feliz por tener un recuerdo de su madre, aunque n pudiera darle a Verónica su cadena, la echaba mucho de menos. Y desde aquel momento vivió con su tía en otra ciudad lejos de allí.

Proyecto de ``Un cuento fantástico´´

Había una vez, dos hermanas gemelas, cuyos nombres eran, Vanesa y Verónica. Una de ellas, Verónica, estaba enferma, tenía los huesos muy débiles, sobretodo en la pierna derecha, que la tenía más débil que el resto del cuerpo. Un día, las hermanas iban al bosque juntas, donde jugaban de pequeñas, y de repente, sintieron que un hombre las perseguía, y que quería hacerles daño. Ellas no supieron que hacer, y no tuvieron mas remedio que salir corriendo para evitar que las cogiese. Verónica no podía correr, debido a su enfermedad, pero no podía detenerse. Vanesa iba más adelantada que ella, pero tampoco podía dejar atrás a su hermana, así que le intentó dar ánimos y le dijo:
-Vamos, Verónica corre que nos alcanzará! Dijo Vanesa.
-No puedo correr más, mi pierna me lo impide. Contestó Verónica.
Las chicas corrieron, pero Verónica quedó atrás. Aquel hombre ya había desaparecido, parece ser que dejó de perseguirlas hace tiempo, pero ellas se dieron cuenta ahora. Entonces, Vanesa retrocedió para ver que le había sucedido a su hermana. Verónica estaba tendida en el suelo, seguramente se hubiera caído mientras corría. Se había doblado la pierna derecha, y no podía levantarse del suelo.
-Vamos intenta levantarte. Dijo Vanesa.
-No, no puedo, déjame aquí. Contestó ella.
-No puedo dejarte aquí tirada, aquel hombre podría volver.
Intentó levantarse, pero no pudo. En un intento desesperado, Verónica se apoyó con todas sus fuerzas en sus dos piernas, pero no lo resistieron, y a causa de la debilidad de sus huesos, Verónica murió. Su hermana no supo que hacer, y la cogió en brazos y se la llevó a casa. Toda su familia fue a verla a su funeral, fue muy triste. Al cabo de una semana, mientras Vanesa hacía los deberes, le pareció oír un ruido en el salón, (ella estaba sola en casa), y bajó a ver que pasaba. Cuando bajó vio que no pasaba nada extraño, y se disponía a subir cuando de repente llamaron a la puerta. Pensó que sería algún vecino, que vendría a pedirle algo, pero no fue así, no era ningún vecino, era su hermana.
-¿Verónica? No puede ser ! pero si tu estabas……
- Sí, pero he conseguido volver para decirte que aquel hombre del parque, no venía a hacernos daño, sino a devolvernos algo que nuestra madre le había dado cuando nacimos, algo como una cadena de oro a cada una donde tenía grabado un mensaje para nosotras. Dijo Verónica.
-¿Y como sabes todo eso? Respondió Vanesa.
-Porque yo vengo del cielo, y desde allí se ve todo. Murmuró Verónica para no asustar a su hermana.
Al día siguiente, Vanesa fue al bosque a buscar aquel hombre del otro día, y preguntarle sobre las cadenas. Pasó media hora, pero al final lo encontró, estaba sentado en un banco.
-Vaya, hola Vanesa ! Dijo el hombre
-¿Como sabe mi nombre? Respondió Vanesa.
-Hace mucho tiempo, yo era el mejor amigo de tu madre, casi como un hermano para ella. Antes de que ella muriera, me dijo que cuando cumplierais 16 años, os diera estas cadenas como recuerdo de ella.
El hombre le entregó a Vanesa las dos cadenas, y se fue. Vanesa volvió a casa feliz por tener un recuerdo de su madre, aunque n pudiera darle a Verónica su cadena. Y desde aquel momento vivió con su tía en otra ciudad lejos de allí.

Argumento del cuento

La historia de mi cuento fantástico va a ser la siguiente:
Había una vez, dos hermanas gemelas, cuyos nombres eran, Vanessa y Verónica. Una de ellas, Verónica, estaba enferma, tenía los huesos muy débiles, sobretodo en la pierna derecha, que la tenía mas débil que el resto del cuerpo.Un día, las hermanas iban al bosque juntas, y Veronica tuvo un acidente.Su hermana estaba desconsolada, y desde aquel momento le ocurrieron cosas extrañas.

Proyecto de ``Hace muchos años.......´´ (3)

Mi abuela María acababa de venir del pueblo, tendría mas o menos diez años, y venía con mucha hambre. Su tío trabajaba transportando naranjas en el puerto, y al ver ella tantas naranjas, empezó a comérselas. Se comíó por lo menos seis o siete naranjas, y al llegar su tío, este se dio cuenta, y se enfadó mucho. Él decía que su sobrina se había comido las naranjas, pero ella decía que no. En ese momento, mientras discutían, la niña empezó a vomitar las naranjas que se había comido. Su tío, entonces, se dió cuenta de que sí se las había comido ella, y la castigó por mentirosa. Mi abuela, se enfadó con su tio, por haberla castigado. Entonces, supongo que llegaría su tia, y le levantaría el castigo porque piensaría: `` tampoco es para tanto ´´. Sus tíos debieron de discutir mucho tiempo, hasta llegar a la siguiente conclusión: Mi abuela no debía comerse nada, que no se hubiera ganado trabajando. Entonces, mi abuela debió de aceptar las condiciones de sus tios.Y desde ese dia, mi abuela se ganó las naranjas trabajando, ayundando a sus tios.Hasta que un dia, se cansó de trabajar porque aquello era muy pesado para una niña, ya que trabajaba ayudando a su tío a transportar las naranjas de una parte de la ciudad a otra.Su tia pensaría que tal vez podría trabajar en otra cosa menos pesada para ella y le dijo:
-Podrías trabajar conmigo en de taller de costura, que ahora necesitamos a gente para ayudarnos.
Mi abuela respondió:
-Me parece una buena idea, porque a si podré aprender a coser y bordar.
A su tio tampoco le pareció mal, a si que aceptó la propuesta de su mujer y su sobrina.Al acabar la semana, la niña se puso a trabajar con su tia en el taller de costura, y entre las dos tejieron un edredón para el invierno que ahora está en mmi casa, en la cama de mi madre.

Expresiones de probabilidad

En el relato que voy a escribir, puedo usar las siguientes expresiones de probabilidad:

-Deber de + infinitivo
-Quizá
-Probablemente
-Supongo que
-Es posible que
-Tal vez
-Me imagino

Las partes del relato y el resumen

Partes del relato

-Situación inicial: Él farmacéutico y su mujer, estaban en la azotea comiendo una torta y bebiendo un refresco.

-Conflicto: Jacobo, el niño tonto, les estaba espiando, y ellos querían librarse de él.

-Desarollo: Para ello, él farmacéutico y su mujer, le tendieron una trampa.

-Desenlace: Aquello consistía en: él farmacéutico dijo en voz alta que si decía tres veces ``tarasá ´´, podría bajar deslizandose por la zotea.

-Situación final: Él niño se lo cree, y dice las palabras. Entonces, cae por el patio deslizándose, cogió la torta, y volvió a subir.

Resumen

Él farmacéutico y su mujer, estaban en la azotea comiendo una torta y bebiendo un refresco. Jacobo, el niño tonto, les estaba espiando, y ellos querían librarse de él. Para ello, él farmacéutico y su mujer, le tendieron una trampa. Aquello consistía en: él farmacéutico dijo en voz alta que si decía tres veces ``tarasá ´´, podría bajar deslizandose por la zotea. Él niño se lo cree, y dice las palabras. Entonces, cae por el patio deslizándose, cogió la torta, y volvió a subir.